Uno para controlarlos a todos

Uno para controlarlos a todos

Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,  un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas. lotR – Tolkien

La creencia de la existencia de estados nación soberanos, cuya autonomía reside en los representantes electos de sus ciudadanos y se sustenta mediante una nítida  separación de poderes totalmente independientes es una burda ilusión.

Independientemente del marco constitucional español actual, el cual impide la independencia y la autogestión del poder judicial debido a la politización de las altas instancias de éste, tanto del Tribunal Supremo, el Consejo general del Poder Judicial, de los Tribunales Superiores de Justicia, además de la Fiscalía General del estado; la existencia de un cuarto poder ignorado, que no oculto, que envuelve y condiciona a los otros tres incrementa aún más el estado de subyugación  de las naciones independientemente de su localización y cultura, y por tanto, tiene que ser reconocido como tal.

El cuarto poder que lo engloba todo

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El Poder Económico no puede ser ajeno al control de las naciones en las que tiene efecto y determina sus políticas económicas, ni tampoco debe favorecer a los intereses privados a costa de los intereses públicos, y mucho menos influir sobre los otros tres de una forma u otra. Por lo tanto,  tiene que estar supeditado y delimitado de la misma manera bajo el manto de una Constitución y formar parte de las funciones de un estado de derecho, como institución  regulada, autónoma e independiente, y sujeta al bien e interés nacional.

La soberanía nacional y la subordinación económica son dos conceptos incompatibles, excluyentes, y debido a esto, es de vital importancia la creación de un Banco Nacional (extensible a Europa como nación), que no Central, puramente público, como organismo representativo del Poder Económico, sujeto a un marco constitucional con la legitimidad y la libertad necesaria para poder administrar la masa monetaria de la nación (o nación de naciones), con la tecnología e infraestructuras suficientes para la gestión de las cuentas y de las transacciones tanto anónimas como encriptadas de los ciudadanos sin intermediación de terceros, con los mecanismos y recursos indispensables para realizar inversiones rentables que, por un lado, generen un beneficio y satisfagan las necesidades de la sociedad, y por otro, originen un crecimiento futuro sostenido alineado con los intereses tanto de las empresas, como de las familias e individuos, y por último, con la firme intención y voluntad de eliminar la pobreza, de la repartición ecuánime de los rendimientos y del bienestar general, tanto local como universal.

Sus características esenciales

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Éste cuarto poder tiene que ser

Del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Abraham Lincoln

Del pueblo  en el sentido que éste organismo nacional tiene que pertenecer y representar al conjunto de la población, sin discriminar a ningún individuo, como cualquier otra entidad pública; por el pueblo porque solamente pueda estar administrado por ciudadanos avalados y reconocidos por procedimientos   selectivos públicos que ofrezcan las mismas garantías y oportunidades,  según los principios de igualdad, capacidad y méritos, independientemente de la condición o posición social; y por último, para el pueblo, entendiendo pueblo no solamente como la masa social, sino como el conjunto de personalidades jurídicas, tanto públicas como privadas, susceptibles de realizar una actividad para generar riqueza, bienestar y progreso, ya sean personas, entidades públicas o empresas.

El conejo de la chistera

Reconocido así como un poder adicional a los tres consabidos, se comprende mejor como no puede estar subordinado a intereses personales, tal como sucede hoy en día. Más de un 90% del dinero circulación, entiéndase como dinero digital, y físico, es generado, o digámoslo más explícitamente, creado por organismos privados con, por supuesto, intereses personales, los cuales en alguna ocasión pueden llegar a coincidir (de manera puramente accidental, un reloj estropeado siempre marca bien la hora dos veces al día) con el interés general. Estas entidades son los bancos, ¡cómo no!, pero, he aquí el quid de la cuestión, no se trata ni del BCE ni de la FED, sino los de estar por casa, esos que cobran comisiones por una mísera tarjeta de débito. Estos son los que “ajustan”, mediante contratos de promesa de pago o préstamos, la masa monetaria con las fluctuaciones de la oferta de bienes y servicios:

Commercial banks create money, in the form of bank deposits, by making new loans. When a bank makes a loan, for example to someone taking out a mortgage to buy a house, it does not typically do so by giving them thousands of pounds worth of banknotes. Instead, it credits their bank account with a bank deposit of the size of the mortgage. At that moment, new money is created. For this reason, some economists have referred to bank deposits as ‘fountain pen money’, created at the stroke of bankers’ pens when they approve loans.

[…]

This description of money creation contrasts with the notion that banks can only lend out pre-existing money, outlined in the previous section. Bank deposits are simply a record of how much the bank itself owes its customers. So they are a liability of the bank, not an asset that could be lent out. A related misconception is that banks can lend out their reserves. Reserves can only be lent between banks, since consumers do not have access to reserves accounts at the Bank of England.  qb14q1prereleasemoneycreation – Bank Of England)

¡Pero esto debe ser magia! Sí, Realmente lo es, parece increíble, un sinsentido pero así es, entidades privadas, ajenas al interés público,  son las que deciden cuándo y cuánto dinero se pone en circulación, generando inflación o deflación según lo que les convengan en ese momento, simplemente apretando el botón del rabbit out of the hat. Una vez interiorizada esta aberración, se entiende el porqué de su arrogancia y de su influencia. Albert Eistein dijo una vez que la locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes, esto es,  o rectificamos nuestros axiomas de base desde la educación por  medio de  nuestro sentido común, o seguramente la humanidad no conozca nunca una libertad  y felicidad  plena.