La credibilidad científica

El azúcar es un veneno

Situación modélica de cómo los grupos de poder,  haciendo uso de su conocimiento sobre las imperfecciones de mente la humana, corrompen pagando a estudiosos de prestigio para sugestionar a la población. En este caso concreto,  condicionando su consumo y conducta en relación a los peligros de las grasas animales mediante estudios truncados en favor de los azúcares, omitiendo información relevante sobre éstos.

La credibilidad científica está en entredicho hoy en día, a tenor de la multitud de investigaciones financiadas por entidades privadas e industrias todopoderosas, demasiados intereses en juego como para arriesgarse a algún verso libre contestatario o revolucionario.

Está táctica funciona gracias a a tres axiomas  básicos:

  1. El uso del Principio de Autoridad

    Éste fundamento se basa en una regla de nuestra psique, la cual provoca que nuestro cerebro dé como válidos, sin ningún tipo de análisis crítico, las tesis o los planteamientos de individuos que él considera como una autoridad en la materia que se está discutiendo. Simplemente damos por sentado que tres (ni uno, ni dos, sino tres) científicos de una institución tan respetada como la universidad de Harvard no pueden equivocarse, y menos aún plantearse que puedan estar jugando con la salud de las personas por dinero.

  2. Todo el mundo tiene un precio

    Y al parecer, estos científicos vendieron a precio de ganga su principios. La tentación de la satisfacción inmediata es fuerte y por lo general, la necesidad unida a la fragilidad moral forman un aleación bastante endeble.

  3. Falta de control de un organismo regulador

    En estudios de tanto impacto para la salud y el bienestar de la la sociedad en general, debería existir una entidad supranacional, siendo el mundo global con sus mercados y transacciones transcontinentales, que controlase tanto los resultados de estas investigaciones como la procedencia de los fondos para su estudio y ejecución, sobre todo al tratarse de estudios patrocinados por entidades privadas, y al mismo tiempo que regulase los mecanismos de financiación para proporcionar transparencia para quién quiera  investigar.