Tu salud como valor de mercado

Pastillas y píldoras

Mucho se habla, en los círculos más críticos y movilizados, de las supuestas malas artes del sector farmacéutico respecto a la comercialización de fármacos con conocimiento explícito de efectos secundarios muy nocivos para la salud, de generar alertas globales sobre posibles amenazas contagiosas totalmente sobredimensionadas, de financiar estudios, centros clínicos y profesional de la salud con el objetivo de que se promocionen o favorezcan sus productos o incluso de inventarse enfermedades, ya sean fisiologías, psicológicas o incluso agentes patógenos para las cuales se industrializa su pastilla o vacuna. Ésta última un claro ejemplo del recurso de Problema-Reacción-Solución.

Problemática a tener en consideración cuando los propios profesionales del sector son los que ponen el grito en el cielo y denuncian estas prácticas vergonzantes de uno de los sectores más poderosos que existen, el cual tiene el monopolio sobre nuestra salud, por lo menos en occidente. Teniendo además en cuenta que los estados financian, con dinero de todos los contribuyentes, sus supuestas investigaciones contra todo tipo de afecciones, cuyos rendimiento finales, es decir, en fármacos asequibles, no acaban regresando y repercutiendo de una forma provechosa en la sociedad.

La enfermedad recurrente y crónica es un negocio muy rentable para el sector de los medicamentos, para el cual el tratar las consecuencias de la afecciones en vez de sus causas sale mucho más provechoso. Quizás haya que reconsiderar por completo el modelo de sanidad que queramos dejar como herencia a nuestra futuras generaciones, uno que se base en cómo mantenernos adictos a sus pastillas para arrebatarnos el dinero, o por el contrario, uno que se centre en descubrir y sanar el foco de las dolencia que afligen a la humanidad para erradicarlas del todo.