La burbuja de la alta cocina

El trabajo precario

Artículo sobre la precarización laboral muy revelador que saca a la superficie muchos de los problemas que azotan a la sociedad en esta civilización esquizofrénica occidental.

Creación mediática de falsos ídolos

Uno de los signos más característicos de una civilización en declive es la de la crisis de sus valores fundamentales, lo cual genera la aparición y la consecuente adoración de falsos ídolos. En este caso en concreto se trata del gremio de cocineros elevados a verdaderos paladines de la nación. Es un síntoma más de del pan y circo generalizado, en el cual la sociedad necesita y demanda estar entretenida constantemente para no  tener que enfrentarse a la dura realidad, esa que refleja la vida estéril y vacía de su día a día. La televisión vende una noción idílica de la alta gastronomía mientras que en las verdaderas cocinas de los restaurantes el infierno es el pan de todos los días.

Precarización laboral

Tal como dice el artículo, la alta cocina es deficitaria, en parte, porque la gente no está dispuesta a pagar por el valor real de las cosas. Es una cuestión filosófica, de conciencia, más que económica, la uberificación de la economía ha cambiado la mentalidad de los individuos, la moda del todo gratis y su aceptación ocasiona la bajada de salarios, la pérdida de derechos laborales y la aparición de trabajos próximos a la esclavitud disfrazándolo de prácticas magistrales de aprendizaje. En una economía real, los comercios deficitarios no deben sobrevivir, es decir, o suben los precios, o se cierran, porque éstos no generan ni riqueza ni un bienestar real.

Droga como mejora productiva

El capitalismo frenético y el consumo de drogas estimulantes van de la mano, normal que éstas se consuman en cantidades ingentes en los países más desarrollados. Su consumo se dispara en los sectores más competitivos, esclavistas y estresantes. Incluso alguna mente perversa podría elucubrar que el consumo de drogas generalizado y la incapacidad de las autoridades en combatirlo mejora la productividad y la rentabilidad, y por lo tanto son convenientes para el capital.