Interés negativo: El último recurso

Los intereses negativos y el dinero

La adopción tanto del Banco Central Europeo (BCE) como de la Reserva Federal (FED) de los tipos de interés negativos está dando mucho que hablar desde el año 2016. Se trata de una praxis totalmente irregular en un entorno descontrolado e incierto. Es el último bastión del establishment para intentar auxiliar el sistema pseudocapitalista  tal y como lo conocemos. Pero no nos llevemos a engaño, el objetivo primario de estas medidas casi suicidas no es el bienestar o la mejora del nivel adquisitivo de los ciudadanos de las distintas naciones, sino más bien se trata de las entidades “demasiado grandes para caer”, siendo éstas, naturalmente, los grandes bancos supranacionales, los cuales habrían implosionado desde hace tiempo si no fuera por la benevolencia de los bancos centrales en mantenerles en un estado zombie artificialmente.

Esta nueva condición fisiológica se consigue mediante una transfusión continuada de dinero barato para compensar la pérdida de liquidez incontrolada gracias a las diversas expansiones cuantitativas de capital. Mecanismos que generan un exceso de oferta de dinero interbancario, siendo los bancos los que se benefician de su rentabilidad antes de que la inflación llegue a la economía real, confiando en el maravilloso postulado neoliberal del efecto goteo, cuyo fin es el de justificar la donación de dinero barato a los ricos para que alguna misera moneda recaiga sobre los pobres, ya que, pobrecitos ellos, son meras comparsas que bailan al son de su música.

¿Qué son los tipos de interés negativos?

los intereses nagativos

En un mundo lógico y natural, el interés nominal -el positivo- se utiliza para incentivar a las entidades bancarias y a los prestamistas privados a hacer circular el capital  con el propósito de, por un lado,  crear riqueza y prosperidad para el conjunto de la sociedad, y por otro, distribuir los recursos entre todos los ciudadanos de la forma más uniforme posible, a través de un beneficio futuro, es decir, yo te presto 100 pero a cambio, en X años, me tienes que devolver 110.

Sin embargo, ese mundo feliz se detuvo en 2008, debido a una crisis financiera maléfica de la que el mundo no se ha recuperado aún, y no lo hará hasta que se produzca un reseteo económico global y en consecuencia, un cambio de paradigma económico. A partir de ese momento, se produjo una escasez de liquidez generalizada y tanto los bancos de inversión como las aseguradores supranacionales, las dos partes enfrentadas del mismo problema,  tuvieron que ser rescatados (no todos tuvieron esa suerte) a razón de su estado moribundo por asfixia.

Una vez más, se hizo realidad la máxima del pseudocapitalismo latente actual, la de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Todo un lujo para el poderoso. A raíz de esto, todas las burbujas locales, incluida la nuestra inmobiliaria, estallaron de forma sincronizada dando entrada a una nueva era de la civilización, la de la involución del estado del bienestar. La deflación sistémica y continuada  se introdujo en el torrente sanguíneo del organismo enfermo de la criatura desencadenando en ella un estado de letargo acentuado, un zombie viviente.

Los bancos centrales, impotentes ante su incapacidad de solucionar su nefasta política monetaria, introdujeron en 2016 los famosos tipos negativos, los cuales, contrarios a los interés nominales, generan una rentabilidad negativa. Esto es que el acreedor tiene que pagar por prestar dinero. El deudor recibe 100 y tiene que devolver, en X años, 90. Una práctica que desafía la lógica de cualquier mente racional.

¿Cuáles son sus características?

 

Cuando se habla de intereses negativos, se tienen que tener en consideración varios factores:

  1. Intereses negativos sobre reservas excendentarias

    Los bancos privados, al tener reservas excendentarias de liquidez, deberán pagar por ellas al depositarlas en el BCE.

  2. Intereses negativos en los depósitos bancario

    Los bancos privados podrían  aplicar intereses negativos en las cuentas de los depositantes, ya que la depósitos son meros préstamos -obligaciones bancarias- del consumidor hacia el sistema bancario.

  3. Intereses negativos en crédito hipotecarios concedidos

    En caso de la no existencia de una cláusulas suelo y con un euribor negativo, los intereses de los créditos hipotecarios para la compra de una vivienda podrían convertirse en negativos.

  4. Intereses negativos en crédito hipotecarios concedidos al consumo

    Intereses negativos en los créditos ya concedidos al consumo y a la inversión.

  5. Intereses negativos en los títulos de crédito

    Intereses negativos en los bonos del tesoro nacionales, es decir, deuda pública de la que se financian los estados.

¿Cuáles son sus causas?

la causa principal exotérica es la de promover la circulación del dinero mediante la inyección de  créditos con el objetivo de relanzar la economía, recuperar la confianza de los mercados, de las multinacionales y de las Pymes –pequeñas y medianas empresas-para que asuman riesgos y generar puestos de trabajo, haciendo que el ahorro y la inmovilización del exceso de capital tengo un coste para los bancos comerciales.

Sin embargo, exista una motivación más velada, más oscura, la de promover un mecanismo para que los bancos puedan justificar nuevos métodos de cobro a sus clientes, ya sea mediante intereses negativo en sus depósitos, cualquier tipo de tasa o comisión nueva que sea meramente justificable ya que, acordémonos, debido a las diversas flexibilizaciones cuantitativas, los bancos multinacionales ya no necesitan nuevos depósitos, sino más bien una cortina de humo que mantener.

¿Y sus posibles consecuencias?

La caída de los intereses en porcentajes negativos

la teoría dictamina que los intereses negativos deben de favorecer el movimiento del capital mediante préstamos bancarios en contra de la inmovilidad del capital de los ahorradores.

  1. Sobreendeudamiento estatal

    Con los tipos negativos, los paises van a estar encantados de emitir deuda como locos, aunque seguirá siendo pan para hoy y hambre para mañana, con la diferencia de que el pan es un poco más grande.

  2. Pérdida de dinero de los ahorradores

    Los ahorradores, es decir la plebe, el conjunto de mortales, nosotros, somos los que perderemos dinero. Digamos que es la forma legalizada  de robar al ciudadano a manos del sector privado.

  3. Supuesta recompensa para los atrevidos

    Al tener inmovilizado el dinero, éste se vuelve improductivo, por lo cual esa una manera de incentivar su movimiento, de prestar y endeudarse. Pero debido a la escasez de confianza por un lado y a la nula voluntad de asumir riesgos, la bola de nieve se va haciendo cada vez más grande.

  4. Una nueva burbuja

    La burbujas son fantásticas mientras suben y suben y suben, hasta que un día explotan y todo se desploma. Una burbuja de dinero barato sumado a créditos con tipos de interés negativo puede ocasionar un nuevo cataclismo venidero. Si la deuda ya es prácticamente inasumible, ¿cuál es la demostración empírica que determina que un aumento de ésta será factible en X años?

¿Por qué no asumimos de un vez que el sistema es insostenible y que está quebrado, reseteamos las deudas y empezamos de nuevo? Fácil, porque si fuera así, todos empezaríamos de cero con las mismas posibilidades y oportunidades, y ésto a los poderosos no les gusta. Prefieren tener esclavos generando para ellos.