La supresión de la individualidad

La individualidad humana

El nombre propio es el que marca la individualidad; el apellido, las relaciones sociales. Ángel Gavinet

Occidente  contempla el alba con expresión altiva y arrogante, hinchada en su supremacía materialista. Se vanagloria de su mantra  paradójico  de crecimiento destructivo en pos del avance tecnológico, del cual, solo se exhibe a la muchedumbre la cara atractiva, la volátil, quedando  la secuelas duraderas únicamente visibles para los charlatanes con afán de protagonismo o falsos profetas alarmistas.

Nos creemos libres de dogmas mitológicos o de sectarismos  eclesiásticos, ultra formados, informados y preparados gracias al mundo  interconectado. Seres de una autonomía dilatada con suficiente capacidad de determinación sobre  nuestro propio destino  al poder manejar infinitas posibilidades de elección. Pero nada más lejos de la realidad, una fina bruma de distracciones incesantes nos vela la realidad, el consumo voluntario de soma nos apacigua la conciencia y acentúa la nimiedad.

El sentimiento de pertenencia

Nuestra individualidad está sometida, debilitada ya desde la niñez por la enseñanza industrializada de los sistemas de educación occidentales donde se premia la memoria y el servilismo, desdeñando la creatividad y la actitud crítica. Un vez implantado el germen, depende de la curiosidad y voluntad de cada individuo para despegarse del rebaño acrítico y así poder explorar su propia singularidad.

Sin embargo, la maquinaria esculpidora de conciencias  está muy bien engrasada, funciona como un  reloj suizo anexionándose a los anhelos y atajos de la mente siempre ocupada y estresada. Los sesgos cognitivos del ser humano están muy bien definidos y estudiados. La subsistencia del modelo consumista se basa en crear los mecanismos más eficientes para poder explotarlos. Uno de los más eficaces se define como el sentimiento de pertenencia. Desde  los albores de la civilización se ha empleado, consciente o inconsciente, para el control de las masas hasta nuestro días.

El sentimiento de pertenencia

Su vertiente más reconocible la utilizan todos los estados nación, en mayor o menor medida, dependiendo de la situación en ese instante o de sus necesidades temporales. Se basa en la idea de crear un sentimiento nacionalista  introduciendo un enemigo interno o exotérico, ficticio o no, que amenace tanto los valores más arraigados de esa cultura como la propia vida de los ciudadanos, creando así un sentimiento de unión proteccionista alimentado por un temor verosímil y constante. El miedo ocasiona en el hombre la voluntad de acortar su libertad individual en favor del proteccionismo estatal de la autoridad.

¿Cómo se doblega la voluntad de un individuo hacía un rumbo en concreto?

El pensamiento homogeno

Es relativamente sencillo, se conoce que en un estado de indecisión o de trauma la mente humana tiende a examinar a su alrededor patrones de comportamiento para resolver la contrariedad que le aflige, para así guiarse por las acciones y recomendaciones de terceros.

Un buen ejemplo podría ser cuando asistimos a un evento protocolario, situación inusual para la mayoría de nosotros, sin saber realmente como actuar o comportarse, por lo que observamos la conducta de los demás y la mimetizamos; o como cuando no sabemos en qué restaurante  cenar, para acabar entrando en el que esté más concurrido. Una sobredosis sutil, constante y continuada de estos estímulos externos termina anulando la voluntad, acota el sentido intuitivo y suprime la individualidad, en pos de lo superficial, insípido, de lo banal.

Ejemplos de supresión de la individualidad

La sociedad de consumo es una de sus principales valedoras. Se sustenta gracias a la explotación de esta pauta mental para su buen funcionamiento y superveniencia, siendo el marketing el arma perfecta  de este  principio de pertenencia. Se diversifica el mismo producto, en esencia, en nichos de mercado diferenciados perfectamente identificados ampliando el espectro de venta para dar, por un lado, una sensación de poderío de marca, y por otro, una impresión de libre albedrío a la hora de decidir. ¿Pero acaso no son todos los productos del Starbucks exactamente lo mismo, un mal café saturado de azúcar?

La industria textil crea modas pasajeras patrocinadas por modelos exuberantes antinaturales, por famosos triunfadores financiados por las compañías con el objetivo de crear “tendencias” para vestir a los jóvenes más predispuestos a la sugestión, los cuales empezarán a usar el tipo de accesorio o la vestimenta trendy  para alcanzar el estatus de early adopters y así evitar la ignominia de ser considerado un later, o pero aún, un laggard. Sí, esos términos modernistas que se crean por generación espontánea para etiquetarse los unos a los otros y mostrar en la redes sociales lo fake que es tu no vida.

¿Y qué hay de las organizaciones sin ánimo de lucro? Con sus stand a pie de calle en busca y captura de potenciales nuevos socios y donantes, cuyas urnas, casualmente, siempre están medios llenas. Éstan siempre enfatizando sobre la cantidad de personas ya adscritas y de la insignificancia de la aportación en comparación con sus efectos inmediatos.

La manipulación del individuo

La guerra no es una excepción para las tácticas de persuasión y manipulación, más bien todo lo contrario, se sabe que el ejercito chino fue precursor en la experimentación y aplicación de técnicas psicológicas para la conversión de los cautivos norteamericanos al comunismo. Éstos organizaban, por ejemplo,  concursos de escritura amañados entre sus soldados en los que dejaban participar a algunos de los prisioneros de guerra influenciados mediante refuerzo positivo tales como tabaco, o comida,  cuya única condición de participación era loar al régimen y denostar sus costumbres occidentales. Al ser premiados sus escritos, eran leídos en público delante de otro compañeros desconocedores del engaño generando un trauma emocional, cuya moral y rectitud hacia los valores occidentales que habían jurado defender con sus vidas se erosionaba poco a poco. La doctrina del shock es tan eficaz que se ha convertido en el proceso de alteración no oficial de la historia.

La reformadora  por excelencia

No obstante, no se puede hablar de control de voluntades sin hacer mención a los precursores de esta praxis, las grandes doctrinas religiosas nacieron para ello y  llevan toda la vida ejecutándola de forma magistral. No tengo nada en contra de ninguna fe ni creencia religiosa, incluso tengo la mía propia, pero al igual que cualquier otra ideología, su institucionalización la hace descender de los cielos y la humaniza.

Se trata de organizaciones especializadas en la supervivencia, maestras en la supresión de la individualidad inoculando un temor racional al distorsionar las demás religiones, o los no practicantes, en adversarios hostiles externos. Refuerza el sentimiento de pertenencia mediante la culpa, acentúa el pavor al rechazo y trata los propios deseos y emociones como un enemigo interno que hay que purgar, sumándole, por fin, el miedo irracional al principio de la vida única y del infierno eterno como castigo. Todo parte del mismo principio básico, de una necesidad de aceptación externa, engendrada por profundos traumas causados por el modelo occidental de la comparación constante y competencia desmedida.