¿Y tú entiendes la función exponencial?

Hay que cuidar el medioambiente

El mayor problema de la Humanidad es que no entiende la Función Exponencial.  Albert Einstein

Los seres humanos venideros que ocuparán nuestro lugar dentro de dos generaciones se van a  encontrar con un legado difícil de sobrellevar. El de una Madre Tierra devastada, tanto en los reinos mineral,  vegetal como animal, por culpa de unos hábitos de consumo desmedidos y totalmente incontrolados a razón de, como siempre, un sistema económico desatado.

Éste, sustentando artificialmente, se comporta como una agujero negro preso de  su naturaleza inherente. Sus impulsos le condenan a una  gula extrema, a un anhelo de crecimiento desmesurado; cuya única razón de ser  es la de aumentar su masa de forma exponencial absorbiendo todo tipo de materia, ya sean estrellas, petroleo o luz inclusive, hasta implosionar dejando un entorno vacío de vida a su alrededor. ¿Acaso un intelecto tan creativo y brillante como el de la mente humana no es capaz de idear otro sistema económico más sostenible, más cooperativo y más justo que permita la propiedad privada y el libre comercio?

La estupidez humana no tiene límites

La primera ley fundamental de la estupidez humana

Se dice que los seres humanos somos los mamíferos más inteligentes del planeta, pero paradójicamente, somos los únicos que destruimos el hábitat del cual dependemos para sobrevivir. Tocados por la codicia y el egoísmo, además de  una visión cortoplacista permanente, limitada y unitaria de la vida, licuamos a nuestro antojo los medios naturales de nuestro alrededor, como si fueran únicamente de nuestra propiedad.

Una vez agotados, sencillamente nos desplazamos a otro emplazamiento para empezar de nuevo el ciclo devastador, hasta liquidar al planeta entero. Parafraseando al agente Smith en la película The Matrix, existe otro tipo de organismo con un comportamiento parecido, el de un virus. ¿Realmente la humanidad, bajo el sistema pseudo-capitalista actual, no es más que un cáncer imparable  que está asolando al planeta Tierra?

Carlo Maria  Cipolla, historiador económico italiano y autor de un ensayo sobre los efectos causados por la estupidez humana, quizás tuviera razón al postular:

Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.

Según su tesis, existen cuatro categorías de personas, los inteligentes, los malvados, los temerarios o incautos y, por último, los estúpidos. Esta jerarquía se fundamenta en el efecto que tiene cada clase sobre dos variables binarias, siendo éstas la acción Beneficio/Pérdida para uno mismo y sobre un tercero. Él define como inteligente a un sujeto que realiza una acción beneficiosa para él y para un ajeno f(Bp, Ba); el incauto actúa generando una pérdida para él y un beneficio a un tercero f(Pp, Ba); el malvado actúa como espejo del segundo f(Bp, Pa); y por último, el estúpido, provocando un perjuicio a todo lo que le rodea f(Pp, Pa).

Quizás el sistema esté gobernado y controlado por estúpidos, desconocedores de su condición, con pretensión de malvados, rodeados de otros estúpidos, que gustan de exprimir tanto a la población como a los recursos naturales para así extraer sus rendimientos  para sí mismos, sin caer en la cuenta que su descendencia también estará comprometida.

Ya no solo por las cuestiones del medio ambiente, sino porque los modelos extractivos dependen en gran medida de la supervivencia de los de abajo para proveer a los de arriba. Atendiendo al corolario de la Teoría de la Estupidez del historiador:

El estúpido es más peligroso que el malvado

Es posible que debido a su condición no sean consciente del alcance de su necedad, no sean capaces de entender  el concepto de una función exponencial y tengamos que, el conjunto de los ciudadanos atentos y comprometidos, compadecernos de ellos, expulsarles de su posición de poder y acondicionar un sistema adecuado a nuestro entorno finito.

¿Pero realmente sabemos de matemáticas?

Las matemáticas según Homer Simpson

¿Pero realmente entendemos qué es una función exponencial? Para facilitar la comprensión del problema expongamos un caso real. En la Isla de St. Matthew en el mar de Bering, un integrante del cuarto grupo de estudio del académico Cipolla, observó que en su hábitat abundaban los líquenes, principal alimento de los renos, y decidió introducirlos en la isla para comerciar con su carne. Debido a la inserción artificial de una especie invasora en el ecosistema insular, la población  de renos se descontroló:

  • Año 0: 29 ejemplares
  • Año +13: 1350 ejemplares
  • Principio Año +19: 6000 ejemplares
  • Invierno Año +19:  41 hembras y un macho estéril

Esta desaparición fulminante de una población abundante de renos en menos de un año tiene una explicación matemática sencilla. Se trata del efecto de una función exponencial sobre un mundo finito, es decir, la tasa de crecimiento de los renos, siendo exponencial, era muy superior a la tasa de crecimiento natural de los líquenes, siendo esta última lineal, ocasionando una catástrofe medio ambiental por inanición debido a la falta de alimento.

Las curvas y tasas de crecimiento en la economía son exponenciales, es decir, cuando se habla de un aumento poblacional, o de una economía en crecimiento de un 3% anual a cinco años, se refiere a un aumento del 3% sobre el aumento del 3% de año anterior, no de la cantidad inicial. Con este índice de crecimiento anual, en menos de veinticuatro años la economía o población se habría duplicado. ¿Cuántos años necesita nuestro planeta para regenerar todos los recursos consumidos? La progresión incontrolada de nuestro modo de vida artificial es muy superior a la curva natural de los recursos de la Tierra, a la comida, a los minerales, al mundo vegetal;  éstos son todos finitos e irreemplazables.

El equilibrio natural como modelo de sostenibilidad

El modelo sostenible de economía y sociedad

Si la tasa de regeneración de los recursos naturales no va a la par que la de las necesidades de consumo de la población en general, una vez que lleguemos al punto de equilibrio (ya sobrepasado), siendo éste el punto en el cual la diferencia entre la cantidad de recursos existentes y la cantidad demandada es igual a cero, es decir, el principio del año diecinueve de la Isla de de St. Matthew; los medios naturales empezarán a escasear al mismo tiempo que las guerras por el control de éstos empezarán a aumentar, véase Irak, Afganistán y un largo etc.

Un modelo simple de acción-reacción, sumándole la aniquilación masiva provocado por hambrunas, desastres naturales, éxodos masivos, desencadenando un cataclismo global del cual la humanidad tardará unos cuantos siglos en recuperarse, haciendo cierto el mito del Apocalipsis católico. ¿Pero realmente se cumplirá al ser la Voluntad Divina, o por el contrario, se autorrealizará simplemente como consecuencia de su propia existencia, siendo ésta la causa de que se haga realidad? Se dice que la Avaricia rompe el saco, y en este caso, puede que a la Humanidad entera.