El periodismo de estado

Las noticias como productos de consumo

El cuadro del mundo que se le presenta a la gente no tiene la más mínima relación con la realidad, ya que la verdad sobre cada asunto queda enterrada bajo montañas de mentiras.

Noam Chomsky

El noble arte del periodismo se ha desnaturalizado hasta tal punto que ha adquirido el dudoso privilegio de liderar la clasificación de la guía de instrumentos de manipulación para uso y disfrute del poder; un tránsfuga del código deontológico que prometió proteger, donde la objetividad y la veracidad como principios incuestionables e indiscutibles se han desvirtuado en testaferros del embuste,  meras palabras vacías de contenido.

La labor de rigurosidad periodística ha quedado olvidada, relegada al ostracismo en favor de la cultura del beneficio inmediato y del apadrinamiento institucional. Se dice que el Gran Capital siempre viene acompañado de su compadre el adalid de la Libertad, pero ¿qué libertad puede existir cuando tu supervivencia depende del la aquiescencia del establishment? La tecnología ha drenado el sector periodístico por completo hasta dejarlo consumido, extenuado; listo para ser sometido a voluntad. La prensa escrita es un caricatura de lo que era, en diez años ha perdido la mitad de su tirada, la destrucción creativa es cruel, despiadada e implacable.

El aumento de la competencia digital no ha ayudado en absoluto.  Debilita al enfermo aún más hasta ulcerarlo por completo, expeliendo  éste un hedor rancio, de densidad e intensidad in crescendo continuamente, de precariedad laboral y vasallaje corporativo. Sus fuentes de ingresos son escasas. La publicidad online moldea sus titulares y contenidos, los grandes patrocinadores, inversores y grupos editoriales los usan como arma propagandística y las subvenciones estatales encubiertas los tiranizan del todo.

La resistencia de medios supuestamente independientes sustentados únicamente por los socios y las donaciones ejercen la función de contrapoder necesario, sin embargo, son demasiado dependientes de su difusión en los mass media, de las agencias masivas de información, y están dotados de escasos recursos como para ejercer un contrapeso relevante en la balanza. Los Guardianes de la Libertad a merced del Capital, una contradicción no tan caprichosa al parecer.

Antecedentes históricos

Foto de Noam Chomsky

Noam Chomsky, a través de su ensayo Los Guardianes de la Libertad, demuestra la arbitrariedad de los medios de comunicación estadounidenses  en relación a la forma de relatar hechos acaecidos fuera de sus fronteras. Tanto la cobertura de un suceso en concreto como la representación de su relato dependerá totalmente de su connivencia con la política exterior del gobierno norteamericano.

Como ejemplo fundamental, describe la manera en cómo los mass media estadounidenses trataron las elecciones Nicaragüenses, Guatemaltecas y Salvadoreñas en los años ochenta. Los dos últimos como estados satélite de Estados Unidos, dictaduras de regímenes militares apoyadas, financiadas y armadas por el Tío Sam. Sus elecciones meras parodias para suavizar la opinión pública externa. Unos comicios caracterizados por una coerción violenta institucionalizada protagonizada por los “escuadrones de la muerte” gubernamentales, una carencia total de oposición política, la obligatoriedad de  votar a costa de “multas económicas” y el registro del mismo en cartillas como método de reconocimiento de anti-patriotas.

Nada que ver en su homólogo Nicaragüense, el régimen Sandinista, enemigo comunista acérrimo de EEUU.  Facilitó, dentro de sus posibilidades y circunstancias adversas debido a la violenta oposición de los grupos opositores armados denominados contras financiados por Estado Unidos, unas elecciones libres y transparentes.

A pesar de todo esto, para los medios de comunicación norteamericanos, las consultas en Nicaragua fueron tratados como totalmente fraudulentas y así lo presentaron a la opinión pública. En cambio, en los otros dos estados vasallos fueron un modelo a seguir. Todos los datos contrastados, los informes elaborados por organizaciones independientes que sugerían exactamente lo contrario fueron obviados, vetados y ridiculizados.

Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido.

Malcom X

En la obra se introduce el concepto de víctimas “dignas” o personas que han sido maltratados por los estados enemigos,  e “indignas” como los individuos que han sido tratados igual o peor por gobiernos clientes. Dependiendo del color de la bandera, el valor de la vida será menos que insignificante o, por el contrario, se elevará a razón de estado.

Periodismo de estado

El periodismo ha de ser libre

En la actualidad en España, a la prensa privada se le mantiene gracias a subvenciones encubiertas en forma de publicidad institucional. En el año 2015, el gobierno se gastó un total de  37.7 millones de euros en poner anuncios en sus páginas. La información sobre las proporciones del reparto y los diferentes criterios que definen las condiciones de la cuantía de las adjudicaciones y a qué medios se reparten es totalmente secreta, a pesar del dictamen del Consejo de Transparencia indicando que esa información debe de ser pública y completamente transparente.

La Ley define como de interés público el conocimiento del reparto de publicidad en los medios de comunicación. Un medio digital, a través de ese organismo estatal independiente, solicitó esta información a los distintos ministerios, quienes en lugar de ejercer como precursores y líderes de la transparencia institucional, se han pleiteado por lo contencioso-administrativo ante la Audiencia Nacional para ocultar su distribución partidista de recursos. La simbiosis perfecta de la corrupción generalizada, el Estado corruptor y los medios de información corrompidos.

Periodismo a saldo

El periodismo se ha vendido

Se dice que el que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija. Sobre todo si el fruto de ese árbol se nutre de un recurso prácticamente inagotable como lo es el  dinero público. Entre 2010 y 2015, el periódico La Razón se llevó el 60% de de los anuncios de prensa de los Gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González. Una cantidad diez veces mayor que la suma total de El País y El Mundo juntos, pese a tener una difusión mediática significativamente menor.

Sin duda alguna, este reparto no se corresponde a criterios  objetivos tales como niveles de audiencia o  reputación del medio en cuestión, sino más bien a pagos por servicios prestados a la maquinaria de propaganda institucional. La profesión del periodista rebajada a mero asalariado de la Mafia del estado.

Periodismo adulterado

la censura

Tres casos de censura y de presiones a periodistas se exponen en este mini-documental que narra la infamia por la cual está atravesando el sector periodístico en la actualidad, alterando de forma considerable el grado de veracidad de la “realidad” que se le ofrece al ciudadano.

El primer caso trata de la historia de una redactora a la que denegaron la posibilidad de mencionar a Telefónica en el titular de unos de sus artículos al ser el principal anunciante del medio de comunicación. Parafraseando la noticia, <<recordar a los futuros reporteros que el periódico no vende información a sus lectores, sino sus lectores a los anunciantes>>; toda una declaración de intenciones nos devuelve  a la tesis de que la Libertad es inherente al Capital.

El segundo caso se refiere al suceso en un medio local cuya existencia depende totalmente de la publicidad institucional, o dicho de otra manera, de una subvención estatal, siendo ésta una de la principales herramientas de presión y censura a los medios. Uno de sus periodistas publicó una información relativa a un concejal que él creía inofensiva y acabo perdiendo su trabajo. El periodismo como principal referente del contrapoder ha desaparecido casi por completo.

Y por último, el caso de una veterana redactora de una agencia de información cuyo modelo de negocio se basa en  proveer noticias al resto de medios de comunicación. El vendedor al por mayor de la actualidad. Estas agencias que actúan como intermediarios entre los gobiernos y los minoristas,  adquieren una potestad relevante, hasta el punto de tener la autoridad de vetar a medios que no pagan el abono, incluso otorga poderes a los que si lo hacen para censura las informaciones que les afecten. Las lonjas de la información al servicio del poderoso; como siempre, el dinero otorga poder e inmunidad.