El Flautista de Hamelin y el movimiento de masas

El Flautista de Halemin

La técnica del movimiento de masas aspira a infectar a las personas con una enfermedad y, a continuación, ofrecer al movimiento como cura.

Eric Hoffer

Narra la leyenda que un flautista, allá por el siglo XIII, ataviado de una vestimenta colorida, apareció el día  de San Juan en un pueblo germano  denominado Hamelin clamando venganza por réditos pendientes, al haberles ya liberado de una plaga de roedores. Flauta en mano, sedujo a 130 retoños naturales del lugar al son de una melodía tan extraña como elocuente y los hizo desaparecer para la eternidad.

Hoy en día, esta alegoría, lamentablemente, sigue más viva que nunca. Un sinfín  de hijos  del pueblo embelesados al compás de clamores populares –de todos los colores y formas- lo suficientemente atractivos y seductores como para envalentonar a los corazones más nobles y pasionales. La Ingeniería Social, ciencia estudiada, enseñada y practicada concienzudamente tanto por  el  sector político como el empresarial, se esfuerza en influenciar las conciencias de los ciudadanos para subvertir su conducta hacía iniciativas más particulares y favorables a los intereses, o ideologías, de los iniciadores, ya sean de índole económicos,  social o incluso políticos, sean legítimos o no. Se trata de condicionar, mediante técnicas de manipulación,  las actitudes, decisiones y relaciones de los individuos de una  localización particular en pos de un objetivo premeditado. Espolear las pasiones humanas  en detrimento del sentido crítico.

La psicología de masas

Una masa de personas

La psicología de masas conforma la rama de la ciencia de la conducta humana  que se encarga de investigar las  razones por las que un ser humano, totalmente capacitado y dueño de sus decisiones, se contagia del comportamiento de terceros. Su estudio se cimienta en dos premisas fundamentales, la primera basada en  la importancia de las costumbres culturales en el comportamiento humano, y la segunda en la existencia de una carencia de autonomía propia de un sujeto asentado en un grupo ya operativo. Éste deja de ser independiente, su singularidad pasa a estar subordinada por la idiosincrasia grupal.

Los individuos nos comportamos de forma distinta al relacionarnos con una masa social; pensamos, sentimos y actuamos diferente. El poder del alma colectiva lo usurpa todo. Se apodera tanto del procesador central de raciocinio  consciente como de nuestro gestor y  regulador emocional hasta transmutar al individuo en un autómata que siente, piensa y actúa conforme a una personalidad colectiva. El Yo personal se convierte en un Yo comunal, lo  heterogéneo se  difumina, como gota de agua en el océano, en una masa informe homogénea.

El poder de atracción del ánima colectiva es extraordinariamente potente y efectivo, capaz de seducir las esencias más puras e impetuosas, sobre todo si sus encantos sacian de alguna forma las necesidades  individuales de los hechizados. Su atractivo es totalmente emocional, enardece los sentimientos más primitivos del ser humano:

  1. Síndrome del Campeón: Desaparece la conciencia moral y el sentimiento de responsabilidad del ser humano. Se siente legitimado y capaz de actuar según los designios de la masa. Un sentimiento de omnipotencia le embauca, todo es posible mientras se esté unido, indivisible.
  2. Sugestionabilidad: La persona es hipnotizada por la fuerza de las acciones de la masa, abandona su conciencia para abrazarse a ella. Se fusiona en una aleación compacta excitable, voluble e impulsiva.
  3. Mecanismo de supervivencia: Sensación de mayor oportunidad de supervivencia perteneciendo a un colectivo que estando en solitario. Característica  identificable dentro del reino animal como en las manadas formidables de mamíferos, de peces, de aves, etc. Los individuos son más proclives a adquirir las particularidades que se quieren exhibir de la idiosincrasia propia del grupo.
  4. ContagioEl interés colectivo se transforma en prioritario, aun siendo contrario al particular, o simplemente utópico. El sentimiento de pertenencia, o integración, al colectivo es predominante, por lo que, aun inconscientemente, el sacrificio personal se torna  una pauta.

La  exaltación de los sentimientos es poderosa. En su condición activa, el grupo presenta estados de ánimo excitados y muy volátiles, es irracional, impulsivo, voluble, influenciable, intolerante,   susceptible y alejado de la realidad. Totalmente a merced del líder de la manada, o lo que es lo mismo, sometidos  a una voluntad inquebrantable, una personalidad devota y unas creencias pasionales.

 Fundamento 1: El Victimismo

El victimismo es requisito fundamental para sentirse seducido por un movimiento masivo que se postule como la solución a un problema, o simplemente exponga su problemática. El sentimiento de ser víctima del sistema en general, de un cuerpo ajeno particular es una forma de canalizar una  frustración, una ansiedad no resuelta hacia el exterior, liberándose así de la responsabilidad de sus demonios internos. De esta manera, el consuelo de pertenecer a una multitud, comprensiva   y tolerante en sus postulados,  actúa como remedio anestésico y transitorio rebajando los niveles de estrés. Al igual que sucede en los nichos producidos por las redes sociales, se trata de universos herméticos que favorecen la retroalimentación de las ideologías, opiniones  y creencias sectarias, donde la falta de crítica constructiva, de diálogo abierto y diversidad de opiniones aleja al sujeto de la realidad.

Fundamento 2: Un enemigo común

El orador manipulador de masas

La tendencia a la victimización se combina perfectamente con la figura del enemigo externo arquetípico. Para que la masa cuaje, quede bien densa y solidificada, es condición sine qua non la existencia de un nexo de unión,  siendo el mejor candidato el simbólico antagonista hostil que amenaza la idiosincrasia imperante, la cual determina y justifica la propia existencia del colectivo. Tal como se recoge en el artículo La supresión de la individualidad  sobre el sentimiento de pertenencia a un grupo:

Su vertiente más reconocible la utilizan todos los estados nación, en mayor o menor medida, dependiendo de la situación en ese instante o de sus necesidades temporales. Se basa en la idea de crear un sentimiento nacionalista  introduciendo un enemigo interno o exotérico, ficticio o no, que amenace tanto los valores más arraigados de esa cultura como la propia vida de los ciudadanos, creando así un sentimiento de unión proteccionista alimentado por un temor verosímil y constante. El miedo ocasiona en el hombre la voluntad de acortar su libertad individual en favor del proteccionismo estatal de la autoridad.

Fundamento 3: Tergiversar la realidad

La propaganda no engaña a la gente, sino que simplemente les ayuda a engañarse a sí mismos.

Eric Hoffer

El arte de tergiversar la realidad existe desde que el ser humano aprendió a comunicarse y socializar con sus semejantes. La manipulación persistente del entorno ha sido una constante  en todas las edades y civilizaciones humanas, incluida la actual. Es responsabilidad del individuo el saber discernir, mediante su intelecto y dedicación, lo que es real de lo que es ficción, un acto legítimo de uno interesado, lo que es justo de lo que no lo es. La educación es un pilar básico a la hora de moldear las conciencias de las futuras generaciones. A través  de ella se inoculan  creencias distorsionadas y  patrones de comportamiento que influyen enormemente sobre el desarrollo de la personalidad y de la conducta de los más jóvenes, siendo éstos los más necesitados de protección frente a los abusos propagandísticos del poder.

Fundamento 4: Apelar a lo emotivo

Una revuelta popular

El ataque al sistema emocional del individuo es una táctica muy explotada en el sector del marketing junto con el político, ya que permite eludir, silenciar o bypasear la capa del cortex cerebral racional y reflexiva provocando toma de decisiones instintivas e imprudentes. Además, la explotación del registro de las emociones facilita el acceso al núcleo inconsciente de  las personas, suaviza sus barreras naturales de entrada al encontrarse uno más predispuesto a la sugestión, al mismo tiempo que favorece la implantación de ideas, opiniones y conductas guiadas. Una vía de acceso directa al gestor del comportamiento humano.