El simbolismo primigenio

Una estatua del dios Shiva

Un símbolo no concede un mensaje preciso, actúa como un espejo que refleja el nivel de conciencia del buscador.

Alejandro Jodorowsky

Es un hecho la existencia de una desconsideración generalizada sobre el pensamiento arcaico de las civilizaciones antiguas. La corporación científica contemporánea contempla de una manera despectiva y arrogante el lenguaje simbólico primigenio como si de una fantasía se tratara.

Desde su visión limitada y acotada, asocian la mitología antigua a una especie de afección humana que emerge de una época cultural concreta en la línea temporal de nuestra evolución. Exhiben al hombre primitivo como a un homínido ignorante rebosante de una imaginación superlativa como inventor de toda suerte de falsedades; como a un necio fantasioso absorto y superado por la cuantía de los innumerables fenómenos naturales y experiencias personales a los que estaba expuesto diariamente que no llegaba a comprender, fabulando entelequias que eran inmediatamente contradichas en su día a día. Pero nada más lejos de la realidad, la ceguera y la ignorancia pueden llegar a ser muy atrevidas.

Tanto el origen como el significado expuesto por la Ciencia de la mitología arcaica ha sido completamente erróneo, está fundamentada en hechos naturales que aún pueden ser comprobados. Sus narraciones noveladas como leyendas populares encierran verdades históricas que resultan incomprensibles para las mentes no versadas. Sin ninguna duda, no se trata de una enajenación mental colectiva creadora de supersticiones o ficciones absurdas, sino de un complejo sistema de simbología estratificado cuyo fin es velar un conocimiento primitivo a ojos del profano, solamente accesible a los verdaderos iniciados.

La simbología como depósito de conocimiento antiguo

La luna y el gato

El conjunto de mitos y símbolos que componen la Mitología antigua no es más que el repositorio de la ciencia más antigua del hombre. Un depósito hermético de conocimiento únicamente accesible a figuras escogidas sobresalientes, que ha impregnado las mentes más prodigiosas e influyentes de la historia de la humanidad, independientemente de su campo de estudio, tanto como si eran filósofos o matemáticos, físicos y astrónomos, escritores  inclusive. Una transmisión interesada de sabiduría hacia los portavoces electos de la Verdad y sus certezas.

Yo únicamente transmito; no puedo crear cosas nuevas. Creo en los antiguos, y por lo tanto, los amo.

Confucio

Los guardianes de lo secreto siguen un plan establecido.  En su universo lo aleatorio o casual carece de significado. Desvelan porciones de información en aquellas épocas que ellos juzgan oportunas, en las cuales se considera que la conciencia colectiva del ser humano ha llegado a un grado lo suficientemente elevado de comprensión y de asimilación. En tiempos pasados  calumniados por diversas doctrinas religiosas inquisitoriales, y actualmente por la Ciencia Moderna, resisten persistentemente en pos  de una nueva interpretación más veraz de los mitos antiguos, destinada a promover una nueva corriente de estudio del conocimiento a la par que la muerte de las falsas teologías y creencias.

El uso de alegorías como figuras retóricas  para velar realidades que se estimaban como auténticas, ininteligibles al intelecto inexperto, no obstante cristalino para el ojo entrenado. Se trataba de un método para comunicar hechos históricos, no ficciones ni fantasías. Poniendo un ejemplo, una de las representaciones más conocidas de la luna por la cultura egipcia  era en forma de gato.

Por supuesto que no eran tan ignorantes como para creer que la luna realmente era un gato, ni siquiera sugerir que ésta tuviera parecido alguno con el felino. Simplemente observaron que las pupilas del animal aumentaban junto con la luminosidad de sus ojos en la obscuridad de la noche. La luna era consideraba la clarividencia de la noche, el Vidente Nocturno, y adoptaron al gato como la representación en la tierra del orbe lunar. La luna como gato -mau en egipcio significa Vidente- se transformó en el ojo del sol al actuar este órgano como reflejo de la imagen de su espejo,  porque reflejaba la luz solar.

Emblema y Símbolo

La simbología y el espejo

El emblema y el símbolo no son sinónimos, existe una gran diferencia entre uno y otro. El primero abarca un número mayor de enseñanzas y de pensamientos que el segundo, el cual, generalmente encierra un solo concepto. Un emblema es una composición artística de imágenes y texto, complementándose mutuamente. Se trata de una serie de símbolos, cada uno representando una idea, una sucesión de arquetipos que conforman un significado más amplio, un aprendizaje. Podría decirse entonces que tanto el antiguo como el nuevo testamento, la Biblia o cualquier otro libro sagrado son emblemas representados por símbolos escritos, como lo fue la escritura hebrea, compuesta por letras con significado propio.

El propósito principal comúnmente aceptado del uso de la simbología es el de proteger y custodiar  un conocimiento de manos de los profanos, hecho por el cual todos los colectivos ocultos lo han usado como método de preservación. Su naturaleza estratificada de significados múltiples, de diferentes sedimentos de realidad -como las capas de piel de una cebolla- les permite categorizar la profundidad de su  enseñanza en grados de jerarquías. Un ligero matiz en el propio símbolo o ser conocedor o no de una clave aclaratoria puede dar lugar a interpretaciones  totalmente distintas, que su significado difiera considerablemente. El símbolo actúa como un espejo, su  significado es el reflejo del estado de entendimiento del observador.

Sin embargo, existe una intención más misteriosa, mucho más velada para su utilización. La historia de gran parte de las doctrinas religiosas y filosóficas de todas las naciones se encuentra codificada mediante  símbolos. Todos sus principios, axiomas, pensamientos y conocimiento vienen representados en forma de parábolas y alegorías, puestas de escena teatrales, de forma pictórica, pero nunca han sido expresados literalmente mediante el uso relevante de palabras. ¿Cuál era la razón?

El nacimiento de las lenguas simbólicas

Simbología del lenguaje Chino

Para los antiguos, los fonemas, el sonido de las palabras habladas o el vaivén del viento inclusive encerraban un poderío desconocido, una potencia misteriosa. Tanto la vibración del aire como su ritmo estaban fuertemente relacionados con ciertas deidades y la activación de sus correspondientes energías e influencias. Dependiendo de la armonía interpretada, ésta producía efectos beneficiosos o, por el contrario, nocivos. Razón por la cual se reducía al  máximo posible el recitar de las narraciones sobre hechos históricos reales o religiosos con la única finalidad de minimizar las posibilidades de  reiteración de tales sucesos, de eludir la atracción de sus instigadores – fuerzas o inteligencias-.

Las enseñanzas  eran relatadas únicamente durante la iniciación, en la cual los neófitos debían de inscribirlas usando símbolos propios, para más tarde ser examinados y aceptados por los maestros.  De esta manera fue como nació el idioma Chino, y poco antes de éste el del antiguo Egipto.

En la lengua china cada símbolo o logograma representa una palabra, un concepto. No son letras que conforman vocablos, sino ideas comunes -arquetipos- a todas las culturas, comprensibles por cualquier ser humano. De esta manera un japonés no versado en ese idioma podía  entenderse perfectamente con un chino por escrito, ya que su escritura es puramente simbólica.

Hay geometría en el zumbido de las cuerdas, hay música en el espaciamiento de las esferas.

Pitágoras

Las corrientes esotéricas están completamente convencidas de que existió un lenguaje primitivo común -entendiéndose el lenguaje como una expresión de ideas- que lleva oculto desde hace eones hasta la actualidad, siendo el mito de la Torre de Babel  su receptáculo simbólico. Los indicios que apuntan a esa dirección son abundantes a lo largo y ancho del globo  terráqueo; pudiendo ser las matemáticas, y más concretamente, la Geometría el origen divino de la Sabiduría y del Universo.